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lunes, 8 de diciembre de 2008

El juguete.


Prácticamente la mitad de los juguetes que se venden en España, el 47, 8%, presentan algún tipo de inseguridad para el niño que los utiliza, según el informe de la Organización de Consumidores y Usuarios.

La conclusión más alarmante es que sólo 43 de ellos pueden considerarse totalmente seguros. De los comprados en España, sólo 11 de 23 juguetes no presentan ningún riesgo para los niños.


Los resultados del análisis de la OCU ponen en evidencia la inseguridad de numerosos juguetes y su falta de conformidad a la ley, en elementos como el etiquetado, presencia de elementos peligrosos, ruido estridente, sustancias tóxicas, etc.

La OCU afirma que los resultados fueron comunicados a los fabricantes, que reaccionaron de diferente manera: algunos retiraron los juguetes peligrosos, otros facilitaron certificados de sus juguetes incompletos o contradictorios, o bien "buscaron excusas inconsistentes para justificarse", según la organización de consumidores.

La organización aconseja a los padres extremar las precauciones, adquiriendo juguetes adecuados a la edad de los niños; leyendo las advertencias de peligro y las instrucciones junto con los niños; y guardando la identificación del fabricante o importador.


Cuando compramos un juguete, raramente nos preguntamos si es seguro para nuestros hijos. Pero hacemos mal.
W.A.T.C.H. (World Against Toys Causing Harm), es una organización creada por un abogado norteamericano preocupado por los riesgos que algunos juguetes pueden tener para los niños.

Su fundador, Edward M. Swartz afirma que cada caja de juguete puede contener una trampa mortal. Su experiencia de más de treinta años como jurista en la industria del juguete le ha hecho tomar conciencia del verdadero riesgo de algunos productos.

Swartz nos da algunas advertencias a tener en cuenta antes de comprarlos:


cuidado con juguetes comprados en Internet, sin instrucciones o recomendaciones de edad.

cuidado con juguetes a batería. Podría sulfatarse, recalentarse o explotar.

cuidado con juguetes con piel o pelo. Podrían tragarse o aspirar las fibras.

cuidado con juguetes con pequeñas piezas añadidas, con lazos o tiras.

cuidado con juguetes con proyectiles que pueden causar daño en los ojos.

cuidado con juguetes con puntas filosas o accesorios con punta.

cuidado con juguetes fabricados con material inflamable.

cuidado con juguetes con superficies o componentes tóxicos.

La fundación W.A.T.C.H, cuyas siglas significan “vigilar” o “controlar” en inglés, fue creada sin fines de lucro y ha desarrollado un programa llamado Toys, You and the Real World, donde intenta educar a jóvenes, padres y educadores sobre la importancia de un mundo más seguro.


Edward M. Swartz es autor de dos libros sobre el tema: Toys That Don´t Care y Toys That Kills y desde 1973 fabrica anualmente una lista de los 10 peores juguetes del año. Gracias a incluir algunos juguetes en su lista negra, ha conseguido que los fabricantes reemplazaran los componentes potencialmente peligrosos. Sin duda, los jugueteros se esmerarán para no formar parte del listado del próximo año.

Aunque sea un simple raspón o el daño más mínimo, es demasiado. La función primera y última de los juguetes debe ser educar y entretener a nuestros hijos, sin causarles ningún tipo de perjuicio.

Web oficial toysafety.org
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